La convicción de Florencia Mingo es que el bienestar no compite con el aprendizaje, más bien lo hace posible. A su juicio, instalarlo como cultura depende, en gran medida, de que los líderes educativos lo vivan primero.
Florencia Mingo es psicóloga de la Universidad Católica y tiene un Máster en Políticas Educativas Internacionales de Harvard. Trabajó como asesora en la Agencia de Calidad de la Educación y como consultora en el Banco Interamericano de Desarrollo. En 2014, junto a Catalina, Bernardita y Raimundo, fundó Impulso Docente desde una convicción nacida en la sala de clases: no es posible mejorar el aprendizaje sin atender primero el bienestar de quienes enseñan.
En esta entrevista, explica por qué lo socioemocional debe estar en el centro de la educación chilena, qué pueden hacer los docentes desde mañana mismo y por qué los líderes educativos son el factor que determina si un cambio se instala o se diluye en un establecimiento.
- ¿Cuál es el estado del aprendizaje socioemocional en las escuelas chilenas hoy?
El 60% de los docentes enfrenta agotamiento emocional, las licencias médicas docentes aumentaron un 200% desde la pandemia, y el 34,2% de los estudiantes tiene inasistencia grave. Chile, además, lidera en ansiedad por clases y pruebas entre los países OCDE. Y aun así, el 93% de los estudiantes dice que el bienestar y la salud mental son claves para la educación del futuro. La brecha entre lo que los estudiantes necesitan y lo que el sistema les entrega nunca había sido tan visible.
- ¿Hay claridad en las escuelas sobre qué significa realmente desarrollar las habilidades socioemocionales?
No la hay, y eso es parte del problema. En muchos colegios, "lo socioemocional" se reduce a una jornada de reflexión o a un afiche de emociones en la sala. Lo que la evidencia indica es que son cinco dimensiones concretas: autoconciencia, autorregulación, toma de decisiones responsable, habilidades sociales y conciencia del otro. Desarrollarlas requiere práctica sistemática, no buenas intenciones.
- ¿Cómo se incorpora el aprendizaje socioemocional en el aula sin que se sienta como una carga adicional?
La clave está en integrar, no en agregar. No se trata de sacar 45 minutos para "hacer socioemocional", se trata de que el docente tenga los SEL Kernels: pequeñas estrategias secuenciadas que se insertan en la rutina de la clase. Un ritual de entrada donde los estudiantes nombran cómo llegan. Una pausa de regulación antes de una prueba. Una pregunta de cierre que invita a la reflexión. Nada de esto requiere más tiempo; requiere intencionalidad.
- ¿Qué rol deben jugar los equipos directivos para que lo socioemocional sea cultura y no dependa de un solo docente entusiasta?
El directivo es el factor que determina si esto se instala o se diluye. Si solo hay un profesor que cree en esto, tenemos un proyecto personal. Si el director lo lidera, tenemos un cambio institucional. Por eso nuestro modelo de asesoría más profundo incluye un comité de liderazgo dentro del colegio. Lo socioemocional tiene que estar en el PME, en las reuniones de apoderados, en la sala de profesores. Cuando el director lo vive, el colegio lo aprende.
- ¿Cuáles son tres prácticas concretas que cualquier docente puede aplicar desde hoy?
Primero, el check-in emocional al inicio de la clase: preguntar cómo están y darle nombre a la emoción. Eso solo ya amplía el vocabulario emocional de los estudiantes. Segundo, la estrategia PARAR ante un conflicto: Pausar, Atender al cuerpo, Reconocer la emoción, Actuar con intención. Tercero, una rutina de cierre donde el curso comparta un logro colectivo del día, por pequeño que sea. Ninguna de las tres requiere materiales ni más tiempo. Requieren presencia.
- ¿Qué evidencia existe sobre el impacto del aprendizaje socioemocional en resultados académicos y bienestar?
La evidencia internacional es contundente: programas de aprendizaje socioemocional bien implementados mejoran el rendimiento académico en hasta un 11%. Pero más allá de los números globales, en Chile los datos muestran el costo de no hacer nada: 34,2% de inasistencia grave, ciberacoso masivo y ansiedad que lidera rankings mundiales. El bienestar no compite con el aprendizaje, lo hace posible.
- ¿Cómo se involucra a las familias, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad?
Las familias no son espectadoras del aprendizaje socioemocional, son parte esencial. En contextos de vulnerabilidad, la clave es no pedirle a la familia que venga al colegio, sino acercar las herramientas a su realidad. Cuando la familia y la escuela hablan el mismo lenguaje emocional, el impacto se multiplica.