El derecho a la educación de las mujeres en Chile ha experimentado una profunda transformación en los últimos 150 años. En 1906, la joven escritora y premio Nobel Gabriela Mistral publicó el artículo La Instrucción de la Mujer, un texto pionero que cuestionó la exclusión femenina de espacios educativos y profesionales, marcando un hito temprano en la reflexión pública sobre este derecho básico. Desde entonces, la presencia de mujeres en la educación ha ido aumentando de manera sostenida, transformándose primero en estudiantes y luego, paulatinamente, en líderes educativas y académicas.
El reconocimiento del derecho a la educación de las mujeres en Chile tiene hitos relevantes. En 1877, el Decreto Amunátegui permitió a las mujeres rendir exámenes para ingresar a la universidad, marcando un antes y un después en el acceso femenino a la educación superior.
Posteriormente, en 1920, la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria N°3.654 estableció la educación primaria obligatoria, lo que marcó el primer paso formal hacia el acceso universal de niñas a la educación escolar. Décadas más tarde, en 1949, la promulgación del sufragio femenino reafirmó la ciudadanía plena de las mujeres, reforzando su participación en la vida pública y educativa.
Durante el siglo XX, la expansión de la cobertura escolar permitió que niñas y adolescentes accedieran masivamente a la educación básica y media. Hoy, la participación femenina en educación superior no solo es amplia, sino que supera a la masculina en acceso y titulación. Según el Informe de Brechas de Género en Educación Superior 2023 de la Subsecretaría de Educación Superior, el 52,5% de la matrícula de primer año corresponde a mujeres.
Asimismo, el estudio de la OCDE Education at a Glance 2023, muestra que en Chile un 68% de las mujeres jóvenes logra completar la educación terciaria, frente a un 52% de los hombres, una de las mayores diferencias dentro de los países miembros.
Estos avances han tenido un impacto significativo en la autonomía económica, la participación laboral y la movilidad social de miles de mujeres.
Mujeres en la docencia: mayoría en las aulas
Uno de los fenómenos más visibles del sistema escolar chileno es la alta presencia femenina en la profesión docente. Según datos del Centro de Estudios Mineduc, alrededor del 73 % del profesorado escolar son mujeres (en Educación Parvularia, ese porcentaje es de 95%). Estas cifras aluden a múltiples factores históricos y culturales, por ejemplo, la asociación de la enseñanza con roles de cuidado y formación.
Al mismo tiempo, las mujeres han avanzado en cargos directivos. Según el Informe Estadístico del Sistema Educacional con Análisis de Género 2025 (con datos 2024), la presencia de mujeres en el cargo de directora o profesora encargada ha mostrado un crecimiento sostenido a lo largo del tiempo que alcanza su punto más alto en el año 2024. En el 2003, existía una brecha de 8,8 puntos porcentuales a favor de los hombres; sin embargo, para el 2006 esta diferencia prácticamente desapareció, dada la leve ventaja de 0,9 puntos porcentuales para las mujeres.
Desde entonces, la tendencia ha ido en aumento y llegó en el año 2024 a una brecha de 29,6 puntos porcentuales a favor de las mujeres, que representa el 64,8% de quienes ejercen este cargo. Esta proporción es consistente con la alta participación femenina en el sistema educativo, aunque se mantiene aproximadamente 10 puntos porcentuales por debajo de la proporción total de docentes mujeres, lo que indica que aún existe un espacio de crecimiento en liderazgo para las mujeres.
Brechas en aprendizajes y elección de carreras
Pese a los avances, persisten brechas en resultados académicos y en elección vocacional. En evaluaciones estandarizadas como SIMCE y PISA, las niñas tienden a obtener mejores resultados en lectura, mientras que los niños presentan puntajes más altos en matemáticas, especialmente desde los primeros años de escolaridad. Resultados PISA 2022 muestran que en Chile las mujeres superan a los hombres en comprensión lectora, mientras que existe una brecha a favor de los hombres en matemáticas.
Estas diferencias influyen en la elección de estudios superiores. Según el informe conjunto del Ministerio de Educación y el Ministerio de Ciencia (2024), solo cerca del 20 % de la matrícula en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) corresponde a mujeres, mientras que su presencia es mayoritaria en áreas como salud, educación y ciencias sociales.
Los motivos son amplios y abarcan diversos aspectos de la sociedad, como estereotipos tempranos sobre habilidades matemáticas, menor exposición a modelos femeninos en áreas tecnológicas y dinámicas culturales que influyen en la orientación vocacional. Superar estas brechas no implica desplazar a otros grupos, sino ampliar oportunidades y fortalecer una cultura educativa que promueva el desarrollo integral de niñas y adolescentes en todas las áreas del conocimiento.
En este Día Internacional de la Mujer, queremos recordar que la educación es un derecho y un factor de cambio. Si bien actualmente el acceso está ampliamente garantizado y las mujeres cumplen un rol central como estudiantes, profesionales y docentes, aún tenemos un gran desafío: avanzar hacia una mayor participación en todas las disciplinas y niveles de liderazgo, consolidando una educación que ofrezca igualdad de oportunidades para niñas, jóvenes y adultas.