Alix Anson: “Si podemos ofrecer la facilidad de leer antes de los 10 años, tendremos niños y niñas mucho más felices”

Entrevista a la creadora del programa Alfadeca:

Alix Anson, fundadora de Alfadeca, lleva ocho años trabajando con su programa en más de 90 escuelas de 26 comunas de Chile. Su diagnóstico es claro: hay un problema de base en cómo se enseña a leer, y tiene solución.

Le encanta Chile, pero admite aún no sentirse chilena, pese a que viaja desde Inglaterra al menos dos veces por año. La primera vez que Alix Anson visitó el país fue en 2018, invitada por Fundación Rassmuss, para trabajar en una escuela de Cerro Navia y evaluar su modelo de lectoescritura. De su diagnóstico nació Alfadeca, una metodología de enseñanza que en la actualidad beneficia a más de cinco mil estudiantes de primero y segundo básico de todo el país.

Según los resultados del Simce 2025, más de la mitad de las niñas y niños (52,5%) del sistema escolar chileno tiene un nivel insuficiente en lectura. Para Anson, la premisa es simple pero poderosa: tener estructura sin creatividad no funciona, y tener creatividad sin estructura tampoco. Con más de 30 años de experiencia docente y autora de libros usados en escuelas públicas de Inglaterra, junto a Fundación Rassmuss trabajan con una propuesta concreta para revertirlo.

En esta entrevista comparte su diagnóstico sobre la lectoescritura en Chile, los errores más comunes en el aula, el rol de las familias y por qué aprender a leer bien antes de los diez años puede cambiar el rumbo de una vida.

Alix Anson, creadora de Alfadeca
Alix Anson

¿Cómo nació Alfadeca y qué la motivó a crear este programa?

Soy profesora con 30 años de trayectoria, y tengo una serie de libros muy creativos y fonéticos en Inglaterra. La Fundación me conoció y me invitó a venir y visitar las escuelas de Cerro Navia para ver si podíamos hacer algo en español, justamente para Chile. Creado en Chile, para Chile. Y así es como empezó todo, en el año 2018.

¿Cuál fue el diagnóstico que hizo desde la lectoescritura cuando llegó?
Tener estructura sin creatividad no funciona. Y a la vez, tener creatividad sin estructura tampoco puede funcionar. Entonces fuimos creando un sistema de cómo enseñar las letras con un poco más de rapidez, porque enseñar una letra a la semana no da mucho tiempo al final del año para practicar todo lo que se había hecho. Decidimos hacerlo al doble del ritmo: enseñar dos letras cada semana y tener todo el código hecho al final del primer semestre de primero básico. Y así hay tiempo en el segundo semestre para aplicar el código y ganar mucha más confianza y velocidad. Y así ha funcionado de maravilla.

Ya han pasado ocho años desde la creación e implementación de Alfadeca, ¿cómo ha visto cambiar los desafíos de la lectoescritura en Chile?
Durante los últimos ocho años mucho ha cambiado por las pantallas. Tenemos pantallas por todas partes: celulares, televisiones, tablets, todo. Lo que cuesta ahora, tanto en las familias como en las escuelas, es mantener la atención y trabajar con cosas concretas que realmente puedan avanzar la lectoescritura y toda la conectividad del cerebro. Porque haciendo solo esto -con el dedo sobre una pantalla- no puedes conectar la forma de la letra y crear una palabra concreta y entera. Ese es el desafío más grande, no solo en Chile, sino en todo el mundo. Y si no podemos enseñar la letra cursiva ligada, no estamos haciendo las conexiones tan importantes del cerebro.

En estos tiempos, ¿cómo se logra que para un niño leer siga siendo atractivo?
Tienes que utilizar mucha creatividad. Puedes hacer algo con muchos dibujos, con canciones, con acciones, con mucha multisensorialidad: tocando la letra, formando la letra con plastilina, con pintura. Así lo hace mucho más interesante, y también más inclusivo, que para nosotros es algo muy importante.

En Alfadeca tenemos, por cada letra, una imagen que va a coincidir con la forma de la letra. Al momento de enseñar la E de elefante, siempre empezamos con la minúscula, porque eso es lo que vamos a leer más. Y nuestro elefante tiene la misma forma de la letra E. Entonces ya estamos conectando los dos lados del cerebro: sonidos en el lado izquierdo, imágenes en el lado derecho, y así tenemos un vínculo hecho para siempre.También tenemos el código de colores: ponemos las consonantes en azul, y así se ve cómo crece la palabra una vez escrita en sus sílabas. Y el niño no solamente sabe sus letras y el código, sino que sabe cómo decodificar y cómo atacar cualquier palabra nueva. Eso es algo muy particular de Alfadeca: tenemos estructura, pero con creatividad dentro.

En ese sentido, sobre las dificultades de mantener la atención en los niños y niñas, ¿puede la inteligencia artificial ayudar en el proceso de aprendizaje de la lectoescritura?
Yo creo que puede facilitar el trabajo para las y los docentes: saber dónde están en el proceso, quiénes son los niños que necesitan más ayuda y cuáles son las palabras más difíciles. Pero yo no quiero introducir demasiada inteligencia artificial en las primeras etapas de aprender a leer y escribir, porque la forma física de hacerlo, de crear la letra, de experimentar la letra, es muy importante. Quizás con 10 o 12 años podemos introducir más, pero para mí sería muy importante guardar estos elementos físicos para las primeras etapas.

Según los resultados del Simce 2025, más de la mitad de estudiantes de 4º básico tiene un nivel insuficiente en lectura, ¿qué señales deberían preocupar a los docentes?
Lo que hemos aprendido como fundación es que una vez hecha la base, bien hecha, tendrás los cimientos para siempre. Y en cuarto básico todavía faltan habilidades de lectoescritura. Casi siempre falta el sistema de aprender, el código bien hecho, el sistema de decodificar en sílabas y la práctica. Trabajamos con escuelas muy vulnerables, y sabemos que a veces hasta el 30% de nuestras familias no tienen libros en casa. Entonces es tan importante para la escuela ofrecer momentos de práctica, escuchando uno a uno a sus estudiantes durante la semana escolar. Ofrecer mucho más práctica puede solucionar todo, sobre todo si hay un sistema detrás.

¿Cómo pueden las familias apoyar la lectoescritura en casa?
Los padres pueden leer a sus niños y niñas, y eso facilita muchísimo el vocabulario y la comprensión. Hay un estudio de la Universidad de Ohio que muestra que si un niño entra al colegio y nadie lee en casa, tendrá 4.600 palabras escuchadas a los 5 años. Leyendo un libro a la semana, tendrá 13 veces más palabras escuchadas. Y si la familia puede leer un libro cada día, tendrá 63 veces más. Y así tendrá un vocabulario mucho más amplio y mucha más comprensión.

La sugerencia número uno es que lean en casa: recetas, lo que sea. No tiene que ser siempre un cuento. Se puede leer a dos voces al mismo tiempo, adulto con el niño o niña, en lectura coral, para dar confianza. También en forma de eco: yo adulto leo un trocito de 3 o 4 palabras, y después mi hijo o hija repite. Y también el traspaso de lectura: yo empiezo leyendo como adulto, no digo cuándo voy a parar, y el estudiante continúa. Hay un rol fundamental que pueden hacer las familias en casa.

¿Cuáles son los errores más comunes al enseñar lectoescritura?
A veces las y los docentes pueden enseñar una letra mencionando muchos vínculos posibles al mismo tiempo. Si estoy aprendiendo la M de montaña y en ese mismo momento digo también: de muñeca, de mano, así no tengo un vínculo, tengo diez vínculos posibles. Lo que funciona muy bien es aprender un vínculo clave para empezar, y una vez aprendido, después puedes agregar muchas más palabras. Otra posibilidad de error viene con las mayúsculas. Los libros normalmente se escriben en minúsculas, entonces nosotros empezamos con la letra minúscula. Y una vez bien aprendida la minúscula, mostramos la mayúscula. Si escribes una palabra toda en mayúsculas, tendrá forma de rectángulo. Pero en su forma minúscula, tendrás letras pequeñas, letras grandes, una forma mucho más fácil de memorizar porque entrega más pistas.

¿Cuáles son los desafíos para la formación de nuevos docentes?
El desafío grande es cómo podemos ofrecer momentos de práctica real. Tenemos muchos docentes recién formados que nos dicen: ‘nunca aprendí esto en la universidad’. O si lo han aprendido, no tienen confianza en cómo aplicarlo. Con videos cortitos nosotros queremos refrescar, o a veces enseñar por primera vez, cuál es un sistema posible para la enseñanza de una letra y todo el sistema para lograr lectoescritura.

¿Qué consejo le daría a docentes que sienten frustración porque sus estudiantes avanzan más lento?
Hemos aprendido la importancia de la mentoría, porque tenemos todo un equipo de mentores lado a lado con las y los docentes para ayudar en la aplicación del programa. El ritmo de avance es un tema muy importante. Vemos docentes frustrados con niños que no pueden aprender tan rápidamente, pero lo que queremos hacer es ofrecer caminos. Tenemos el libro Trampolín, en primero básico, que va lado a lado con nuestro libro central, pero con más tiempo y más profundidad, para los estudiantes que realmente necesitan más tiempo y más apoyo. Pero con mucha mentoría para ayudar en todo el proceso.

¿Cuáles son tres prácticas simples que cualquier docente puede aplicar para mejorar la lectura?
¡Yo creo que la práctica es tan importante! La lectura coral: decir la palabra, practicar las palabras de forma grupal. Yo puedo modelar, después lo hacemos juntos con la lista de palabras, y después pueden practicar en parejas. La lectura coral es algo muy poderoso porque así todos estamos involucrados, aprendizaje activo, y si no tengo confianza, puedo formar parte del grupo sin un foco muy fuerte sobre mí.

¿Qué beneficios les trae a los niños aprender a leer y escribir bien?
El beneficio número uno es la autoestima, porque en primero y segundo básico tengo que aprender a leer, y después en tercero tengo que leer para aprender. Y si no puedo leer, resulta mucho más difícil. La autoestima tiene un impacto para todos: para el clima del aula, para el clima de la sociedad, para las frustraciones que vemos a nivel nacional. El Banco Mundial nos dice que si un niño o niña no puede leer un texto simple con comprensión a los 10 años, tendrá una pobreza de aprendizaje. Si podemos ofrecer realmente la facilidad de leer antes de los 10 años, tendremos niños y niñas mucho más felices.

Si pudiera instalar una sola prioridad en lectoescritura para los próximos años, ¿cuál sería?
El amor por leer es lo más importante, y no tener temor de cometer errores. Si podemos decir bienvenidos a los errores, podemos quitar mucho del miedo a ser juzgados. Si realmente podemos aprender a amar la lectoescritura en todas sus dimensiones y compartirlo con la familia, eso sería fantástico. Porque sabemos que en la vida real, si alguien no sabe leer, tendrá entre un 30 y un 42% menos de salario como adulto. Entonces, aprender a leer no solamente va a fortalecer las conexiones en el cerebro, sino que me va a dar muchas más oportunidades para la vida.
 

Artículo
Habilidad / Actitud asociada
Autor
educarchile
Fecha de publicación
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