¿Cómo la ansiedad académica se proyecta en el desempeño del SIMCE?

Bienestar y aprendizaje

Las señales de recuperación en los aprendizajes se observan en el SIMCE 2025, pero también advierten sobre un factor que incide en el desempeño de las y los estudiantes: la ansiedad frente a evaluaciones estandarizadas. Abordar el bienestar socioemocional se vuelve un componente relevante para comprender y mejorar los resultados educativos.

SIMCE y ansiedad académica
SIMCE y ansiedad académica

Los resultados del SIMCE 2025 evidencian una tendencia de recuperación en algunas áreas de aprendizaje, en línea con los esfuerzos desplegados por las comunidades educativas en los últimos años. Sin embargo, este avance convive con brechas persistentes de género, entre grupos socioeconómicos y territorios, así como con diferencias significativas entre establecimientos.

Junto con estos resultados, distintos análisis han puesto en relieve un elemento que incide en el rendimiento: la ansiedad académica. 

La Agencia de Calidad de la Educación define la ansiedad académica como “la respuesta emocional de temor, preocupación, inseguridad o nerviosismo, que experimentan las y los estudiantes cuando se enfrentan a pruebas, interrogaciones orales, trabajos o cualquier situación de evaluación”.

En esta línea, la agencia propone utilizar el cuestionario socioemocional del DIA para conocer los niveles de ansiedad en el aula, y aclara que reducir la ansiedad no es bajar la exigencia, es sumar condiciones para que todas y todos puedan aprender.

Datos reportados por la misma institución indican que los establecimientos que logran reducir los niveles de ansiedad en sus estudiantes pueden alcanzar diferencias de hasta 23 puntos en Matemática.

Este hallazgo sugiere que el desempeño en evaluaciones estandarizadas no depende únicamente de los contenidos aprendidos, sino también de condiciones emocionales que influyen en la forma en que las y los estudiantes enfrentan estas instancias.

Ansiedad y procesos cognitivos

La ansiedad frente a evaluaciones puede afectar directamente procesos cognitivos claves para el aprendizaje. Tal como señala la Dra. Javiera Mena Ruiz-Tagle, psicóloga educacional, PhD en Educación y directora de Descubre Vocación, “cuando un estudiante se siente tranquilo y seguro emocionalmente, aumenta su capacidad de concentración, accede con mayor facilidad a lo que sabe y logra regular de mejor manera sus respuestas frente a la evaluación”.

En contraste, bajo altos niveles de estrés o ansiedad, el cerebro entra en un modo de alerta que reduce la actividad del lóbulo frontal, interfiriendo en funciones ejecutivas clave, afirma la psicóloga. Esto puede traducirse en dificultades en la comprensión lectora, el razonamiento o la toma de decisiones, habilidades centrales para responder adecuadamente una prueba como el SIMCE. Desde esta perspectiva, el resultado obtenido no necesariamente refleja de manera íntegra los conocimientos del estudiantado, sino también cómo logran gestionar su estado emocional en ese momento, precisa Javiera.

Dentro los análisis realizados por el CIAE, la investigadora de la institución Elvira Jéldrez precisa que “la motivación es esencial para el aprendizaje significativo, ya que impulsa a niñas, niños y jóvenes a involucrarse activamente en su aprendizaje y así consolidar el conocimiento nuevo”, y destaca que las y los docentes son agentes fundamentales para lograr esta motivación, reforzando la importancia de los aprendizajes y promoviendo un entorno que disminuya la ansiedad académica. 

En este sentido, las evaluaciones estandarizadas pueden entenderse, en parte, como un reflejo del clima emocional en que se desarrollan los aprendizajes. Por ello, analizar los resultados sin considerar esta dimensión puede limitar la comprensión del fenómeno educativo.

Bienestar socioemocional: una condición para el aprendizaje

El bienestar emocional no constituye un elemento accesorio, sino una condición que favorece el aprendizaje y la participación en el aula. En contextos donde las y los estudiantes se sienten contenidos, escuchados y seguros, es más probable que desarrollen habilidades como la autorregulación, la perseverancia y la confianza en sus propias capacidades.

Actualmente, diversas comunidades educativas enfrentan desafíos asociados a la convivencia escolar y al desarrollo socioemocional. Estos factores, lejos de ser independientes de los resultados académicos, se relacionan con ellos de manera significativa. En este escenario, promover el bienestar se vincula con generar mejores condiciones para aprender y para enfrentar instancias evaluativas exigentes.

Orientaciones para abordar la ansiedad

Dra. Javiera Mena Ruiz-Tagle, psicóloga educacional
Dra. Javiera Mena Ruiz-Tagle, psicóloga educacional

Considerar la ansiedad como parte del proceso educativo implica avanzar hacia estrategias que no se limiten al momento de la evaluación, sino que se integren de manera transversal en la trayectoria escolar, enfatiza Javiera Mena, para ello nos entregó algunas orientaciones que pueden contribuir en este ámbito:

  • Anticipar la experiencia evaluativa: explicar cómo será la prueba, sus tiempos y formatos puede reducir la incertidumbre, una de las principales fuentes de ansiedad. 
  • Desarrollar habilidades de autorregulación: incorporar prácticas como la respiración consciente, pausas activas o ejercicios breves de atención plena puede favorecer la gestión emocional antes y durante la evaluación. 
  • Validar las emociones: reconocer que sentir nervios es esperable en este contexto contribuye a disminuir la presión y a generar un clima de mayor confianza. 
  • Enseñar estrategias metacognitivas: orientar a las y los estudiantes sobre cómo abordar la prueba —leer instrucciones con calma, comenzar por preguntas más accesibles o gestionar el tiempo— puede fortalecer su sentido de control.
  • Cuidar el lenguaje adulto: evitar discursos que sobredimensionen la evaluación o que transmitan presión excesiva permite reducir la carga emocional asociada a estos procesos. 
  • Fortalecer el clima de aula: promover relaciones basadas en el respeto, la confianza y la claridad de normas contribuye a generar entornos más seguros para el aprendizaje. 
    Incluir estas propuestas puede contribuir a un buen clima de aula y mejorar tanto la experiencia educativa como sus resultados.

Y tú, ¿qué opinas? Comparte en nuestras redes sociales tus experiencias o recomendaciones para trabajar la ansiedad académica en los establecimientos educativos.
 

Artículo
Habilidad / Actitud asociada
Autor
educarchile
Fecha de publicación
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