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Comunidad Panal, jóvenes aprendiendo a liderar su futuro

Liderada por jóvenes profesionales, esta organización chilena ayuda a jóvenes de escuelas vulnerables a creer y a experimentar que ellos pueden transformar su entorno si así se lo proponen.

Tomás Despouy, ingeniero comercial de la UDP, hizo clases de matemática en el Centro Educacional Alberto Hurtado, en Quinta Normal, a través de Enseña Chile, en 2012 y 2013. Se dio cuenta, entonces, que lo que podían hacer los profesores y los directivos con esos alumnos era importante pero no suficiente. “Lo fundamental es que ellos quieran cambiar su futuro y empiecen a hacer cosas concretas por ello”, señala.

Y se preguntó si las clases de un profesor frente a 40 alumnos podía ser suficiente estímulo como para lograr un cambio de mentalidad en los jóvenes de sectores vulnerables.

“El cambio en la educación no es sólo un tema de recursos o de capacitar a los profesores. Necesitamos que los jóvenes se den cuenta de que estamos hablando de SU educación y de que debe tomar un rol más protagónico en ella”.

Para Tomás Despouy, la revolución pingüina de 2006 fue una señal de que los escolares chilenos querían ser partícipes de este cambio. Después de eso, dice, se ha hablado mucho cómo transformar las instituciones y de capacitar a los profesores, “pero nadie habló de trabajar con los propios estudiantes para que ellas fueran los agentes de cambio, los influenciadores de sus compañeros”.

“Esa pregunta fue el comienzo para lo que siguió después”, cuenta Tomás. Con un grupo de profesionales provenientes de “Enseña Chile” creó un programa de liderazgo para jóvenes, con talleres los días sábado, que se iniciaron en el mismo establecimiento donde trabajaba. Más tarde, esta iniciativa dio origen a la Fundación Panal, una organización que busca empoderar a una comunidad de estudiantes para que se hagan cargo de los problemas de su entorno y, a la vez, para que empiecen a creer en su propio potencial. “Trabajamos para lograr que los estudiantes se empoderen de su educación y de sus vidas”, dice Tomás Despouy, hoy director ejecutivo de la fundación.

¿Cómo es la formación?

Panal se enfoca en estudiantes de 8° básico a 3° Medio de escuelas de la Región Metropolitana que tengan un Índice de Vulnerabilidad Escolar mayor al 50%. Los invitan a formar parte de la Comunidad Panal, lo que implica participar en sesiones de formación los días sábado de 9:00 a 14:00. Allí, los jóvenes aprender a descubrir sus fortalezas y a proyectarse como líderes en sus propias comunidades.

Las sesiones, impartidas por los jóvenes profesionales de Panal, se basan en metodologías que han demostrado un alto impacto y una correlación con el éxito futuro de los estudiantes: Formación del Carácter, desarrollada por Martin Seligman y Ángela Duckworth, y Mentalidad de Crecimiento, de Carol Dweck (ver recuadros).

Luego, los estudiantes aprender a identificar problemas concretos de su comunidad escolar, y a diseñar y ejecutar en conjunto proyectos de solución. Es así como entre 2014 y 2015 se realizaron 120 proyectos escolares, que van desde campañas anti-bullying y de prevención del consumo de drogas hasta huertos comunitarios, pasando por limpieza de baños y mejoras en los casinos, entre muchas otras que apuntan a solucionar problemas que viven los propios escolares en su vida diaria.

Hoy Panal cuenta con el patrocinio del Ministerio de Educación y de la Unesco, y con el auspicio de distintas empresas y organizaciones. Sus recursos provienen principalmente de fondos concursables a los que postula esta fundación. Para 2016, se proyecta un importante crecimiento, ya que por primera vez se formarán comunidades Panal en regiones. Se espera llegar a Talca y a Santa Cruz, además de permanecer en Puente Alto y en otras dos comunas de la Región Metropolitana. Esto implicaría llegar a 30 colegios y 900 estudiantes. “La idea es trabajar por tres años en cada comuna y que en ese lapso se desarrollen tales competencias en un grupo de escolares que pueda producirse un cambio en la cultura escolar”, dice Tomás.

Los frutos del trabajo de Panal han sido notorios dentro de los colegios participantes. Los directivos de estos relatan que si antes los jóvenes llegaban a sus oficinas denunciando problemas, hoy lo hacen para presentar proyectos. Los egresados de Panal, en tanto reportan que la organización les ha cambiado la autoestima y que han experimentar el logro de las metas que se han propuesto.

En diciembre pasado, en el Liceo de Puente Alto, se realizó un masivo encuentro de egresados de Panal, que congregó a más 70 jóvenes de distintas comunas. El propósito fue que se conocieran entre sí y que pensaran en qué áreas de la fundación podían continuar desarrollándose como voluntarios. Más del 80% de los participantes expresó su deseo de continuar colaborando en la organización.

Mentalidad de crecimiento

La psicóloga e investigadora de la Universidad de Stanford, Carol Dweck, sugiere cuidar el estilo parental y educativo en la formación de los jóvenes. “La forma en que damos mensajes de ánimo y en que interpretamos el éxito y el fracaso marcarán la diferencia”, señala. Esto implica reconocer que los errores son una instancia de crecimiento y que, a través de ellos, aprendemos.

Una persona con “mentalidad fija” abandonará un trabajo a la primera dificultad. Mientras que alguien con “mentalidad de crecimiento” considerará normal, en un proceso de aprendizaje, esforzarse o fracasar.

Tomás Despouy lo explica: “Cuando nuestros jóvenes están abajo (enfrentando dificultades), entra la mentalidad de crecimiento y les dice: si tú quieres, puedes; sigue empujando. Es un trabajo interno, una actitud. Y esa actitud nosotros la trabajamos durante todo el semestre”.

Fortalezas del carácter

Una de las metodología de Panal se basa en las 24 fortalezas del carácter (curiosidad, pensamiento crítico, creatividad, civismo, valentía, más otras 19) identificadas por el creador de la psicología positiva Martin Seligman, junto a Christopher Petersen, quienes desarrollaron un test que permite a una persona identificar cuáles son las fortalezas que más la identifican.

Los jóvenes que entran a Panal hacen este test para descubrir cuáles son sus cinco principales fortalezas. Y luego, la organización les ayuda a cada uno de ellos a potenciar estas características. Por eso, muchos de los jóvenes participantes reportan que su trabajo en Panal les ayudó a conocerse más a sí mismos y ser más efectivos en los desafíos que se proponen.