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Aprender a transformar situaciones reales en situaciones de aprendizaje

El propósito es que los alumnos sientan la necesidad de utilizar los contenidos de una asignatura con el propósito de resolver una situación real.

Las experiencias reales son significativas porque involucran muchas dimensiones para las personas. Por eso, si alguien debe resolver una situación verdadera estará muy motivado por aprender aquellas herramientas que le ayudarán a hacerlo. En esa premisa se enfoca este proyecto de formación docente, desarrollado por maestros mexicanos.

El modelo educativo del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), en México, propone un cambio de paradigma: sacar el foco del proceso de enseñanza y ponerlo en el proceso de aprendizaje. Esto implica centrarse más en lo que hacen los alumnos que en lo que hacen los profesores.

Esto se sustenta en el principio de que los estudiantes aprenden en función de su propia actividad. Es decir, el aprendizaje es inseparable de la experiencia, en la que se involucran todas las dimensiones de la persona y a la que cada persona le confiere un significado que la hace relevante.

Estas premisas los han llevado a crear proyectos de formación docente en que los profesores aprenden a transformar situaciones reales en situaciones para el aprendizaje.

Desde México, los profesores Elia Partida y Ricardo Ríos, del Área de Desarrollo Educativo del ITESO, explican que su búsqueda apunta a que las situaciones de aprendizaje sean cada vez más significativas para los alumnos. Ellos crearon un curso que se llama “Transformando situaciones reales en situaciones para el aprendizaje”. Y en él, una de las primeras preguntas que plantean es: ¿en qué tipo de situación de la vida real se ponen en juego los saberes de mi asignatura?

Esta pregunta es clave para determinar a qué situaciones echar mano en este proceso. El propósito es que los alumnos sientan la necesidad de utilizar los contenidos de una asignatura con el propósito de resolver una situación real.

“Cuando el alumno se enfrenta a una situación real, siente que ese reto es mucho más atractivo y desafiante, y por lo tanto se sentirá llamado a aprender lo que necesita para resolverlo”, explica la profesora Elia Partida.
Primero hay que saber determinar qué es lo que tiene que aprender el estudiante en una determinada asignatura y luego buscar situaciones que hagan contacto con esos objetivos y desempeños esperados”, agrega.

“Cuando el alumno se enfrenta a una situación real, siente que ese reto es mucho más atractivo y desafiante, y por lo tanto se sentirá llamado a aprender lo que necesita para resolverlo”, dice Elia.

Al acercarse a un programa de formación como “Transformando situaciones reales en situaciones para el aprendizaje”, muchos profesores lo hacen buscando situaciones reales que hagan más interesantes y dinámicos los temas de su asignatura, relata Elia Partida. Y se llevan la sorpresa de que aquí los contenidos no son el punto de partida sino que están en función de entender una situación que se debe resolver. “La situación real se convierte en el eje, en la columna vertebral del curso”.

Más que a enseñar una metodología, este programa apunta a que el profesor desarrolle la habilidad de diseñar y seleccionar situaciones reales que sean aptas para provocar el aprendizaje de sus estudiantes.

e: ¿Qué característica debe tener una situación real para ser adecuada para provocar el aprendizaje?

“Como primera pauta, esa situación debe permitir crear una interrogante que le dé sentido a lo que hay que aprender, en relación a los objetivos o propósitos de la asignatura”, dice Elia Partida.

Tras ese punto de partida, el profesor Ricardo Ríos agrega otros criterios que los propios profesores han determinado, en el marco de ese curso.

La situación debe ser:

Oportuna: debe presentarse en el momento justo para producir el efecto deseado.
Accesible: que los alumnos puedan ponerse en contacto con ella.
Compleja: que no tenga soluciones sencillas ni unívocas.
Significativa: que responda a las necesidades y a los intereses de los estudiantes.
Relevante: que favorezca a la consecución de los propósitos de aprendizaje y en contexto con el plan de estudios.
Pertinente: que sea congruente con los propósitos de aprendizaje y que aporte a la comprensión y desarrollo de los estudiantes.

Ricardo Ríos aclara que estos criterios no son parte de los pasos de una metodología previa sino que provienen del trabajo con los profesores que han asistido al curso. “Es parte del proceso que, entre todos, profesores y alumnos, hagamos una definición de criterios”.

“Lo novedoso para los profesores es que nosotros no les proponemos una técnica sino la vivencia de una situación real en la cual ellos también están inmersos en un proceso a través del cual los llevamos a proponer y a diseñar escenarios reales de aprendizaje”.

El profesor Ríos relata que este es un camino complejo en el cual los profesores deben dejar de ver el proceso de enseñanza para empezar a ver su propio proceso de aprendizaje. “En ciertos momentos, esto los lleva a confundirse, pero esta confusión es útil porque gracias a ella, en algún minuto, ellos logran dar el paso”.

e: ¿Y cómo se logra este cambio de switch?

“Lo primero es darse cuenta de cuáles son los criterios que hacen significativa una tarea. Y, desde esa perspectiva, se deja de lado el ‘¿qué hago yo para enseñar?’ y se pone al centro el ‘¿qué hago yo para aprender?’. Luego, la pregunta es cuáles son los criterios que hacen significativa una realidad y con respecto a qué: y ahí es donde se debe mirar cuáles son los propósitos de la asignatura en relación a las otras y dentro del plan de estudios”.

Elia Partida agrega que esta es una perspectiva que va más allá de ver sólo “mi clase”; se trata de ver todo el conjunto de disicplinas y de “darse cuenta de qué es lo que aporta mi asignatura” dentro del conjunto. “Esto ayuda a acotar, a identificar el potencial de la situación real que resulte pertinente para el conjunto”.

Pasos para crear una situación de aprendizaje

Según el modelo del ITESO, para diseñar una situación de aprendizaje puedes plantearte las siguientes preguntas:

1. ¿En qué tipo de situaciones de la vida cotidiana se ponen en juego los saberes o desempeños de esta asignatura?
Así podrás identificar una situación real que bien podría convertirse en un eje de todo el curso o de algunas etapas de éste.
2. ¿En qué grado es posible y/o conviene que los estudiantes se pongan en contacto con esas situaciones?
De este modo podrás definir de qué forma es viable y pertinente abordar la situación real que identificaste:

a) contacto directo, que implique realizar una intervención en un escenario particular (empresa, obra, institución, etc.);
b) contacto indirecto: en el aula, a través de la simulación, o mediante recursos que describan la situación (análisis de casos, análisis de noticias, videos, etc.).
3. ¿Qué van a hacer los estudiantes al entrar en contacto con esa situación de manera directa o indirecta?
4. ¿Qué productos van a generar al entrar en contacto con esa situación?
-Obtención de información.
-Análisis.
-Intervención.